Evaluación e intervención en el funcionamiento cognitivo y conductual para identificar y abordar dificultades en procesos como memoria, atención, lenguaje o funciones ejecutivas.
Se trabaja con alteraciones asociadas a distintas condiciones neurológicas, como traumatismo craneoencefálico, daño cerebral adquirido (por ejemplo, tras un ictus), tumores cerebrales, enfermedades neurodegenerativas (como Alzheimer u otras demencias), trastornos del movimiento, esclerosis múltiple, COVID persistente o dificultades atencionales como el TDAH en adultos.
El proceso combina valoración clínica detallada mediante pruebas estandarizadas con intervención adaptada a cada caso, lo que permite identificar las áreas afectadas, establecer un perfil cognitivo preciso y orientar tanto el diagnóstico como la planificación del tratamiento o la rehabilitación.
El objetivo es mejorar el rendimiento cognitivo y favorecer la autonomía en la vida diaria.
Indicada en casos de:
Permite:
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